Uno más, uno menos

Un año más, un año menos. Sin ninguna duda 2012 has sido extremadamente extraño y contradictorio. Creo que no he sabido comprenderte como realmente te merecías, como realmente nos merecíamos para llegar a disfrutarnos. Vuelvo a estar sentada aquí, en este sofá granate, como cada año y te rememoro, te pienso, te recuerdo y me doy cuenta, sin ningún titubeo, que no fuiste el año que esperaba, el año que merecía.

Dosmildoce. Suenas a mucho. A demasiado. A miedo. A veintitrés. A licenciada. A verano sin Mallorca. A despedidas. A Máster. A trabajo. Dosmildoce. Hablas Alemán y Chino. Vas a remolque de algo que todavía no has descubierto pero que esperas encontrar para recuperar las fuerzas que has perdido a lo largo de tus días. Dosmildoce. Has tenido días no vividos, de esos que no has sacado ni una sonrisa ni por casualidad. De esos que han sido fríos por dentro y por fuera, con miradas entristecidas y abrazos que no han calentado. Dosmildoce. Me has hecho seguir por seguir, por no saber qué hacer, por comodidad, por miedo a decidir, por miedo a gritar demasiado fuerte lo que había dentro. Dosmildoce. Has sido miedica. Mucho. Estos últimos meses has tenido ganas de tirar la toalla y dejarte llevar por la suerte. A amparo de nada. De ti mismo y de tus ilusiones que parece que se están diluyendo entre esta situación que te arrastra hacia un camino que sabes que no es el tuyo. Dosmildoce. Has sido crítico y periodístico. Periodístico en invierno y verano. Periodísticamente explotado. Explotado a conciencia pero te has dejado. Nos hemos dejado. Me he dejado. Me he dejado llevar por la cantinela de que era por mi, por mi futuro. Por este futuro que llega este dosmiltrece. Por este futuro todavía más incierto y que me da miedo escribir. Dosmildoce. Has sonado a Sabina y has fotografiado lo infotografiable. Has tomado conciencia de los pequeños placeres, pues eran de los pocos que te podías permitir. Dosmildoce. Has sido amado y odiado por igual. Has sido liberador y castigador. Has sido sedentario y conformista. Dosmildoce. Me has llevado a Eslovenia y Madrid pero me has alejado un poco más de mi isla. Me has dado reencuentros de esos que te hacen creer en la amistad. Dosmildoce. Has saboreado cervezas de esas que alargan noches sin sentido. Has intentado con muchas fuerzas hacerme cosquillas para sonreir más. Me has dado abrazos para guardar en los peores momentos. Dosmildoce. Has pasado de un Córsega a un Vallodreix, dándome los mejores momentos de piso de estudiante. Dosmildoce. Has sido un quinto y un sexto año. Una cuarta parte de mí, de esta aventura. Dosmildoce. Diría que me has olvidado en algún rincón de este calendario. Dosmildoce. Has llenado huecos vacíos con gente nueva que se merece sonrisas. Sonrisas y lágrimas a la par. Porque amor va con odio. Y odio va con amor.

Dosmildoce. Supongo que de alguna manera que todavía no he apreciado calarás en mí. Poco a poco. Para quedarte en alguna cicatriz, alguna arruga o alguna cana que intentaré disimular. Por eso de que no son estéticas. Por eso del qué dirán.

 

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