Y explotó…

es como si de repente todo girase a tu alrededor. como si no hubiese futuros ni pasados a los que hacer caso. un solo ahora que se mereciese ser vivido hasta la última milésima. sin quejas ni obligaciones que te atasen de manos y pies. como si fuese el último respiro. el último aliento antes de saber que todo esto va a terminar. que no volverás a verle. no volverás a verte. no volverá a existir un nosotros entre estas cuatro paredes. ni un nosotros, ni un nunca. nada de lágrimas ni esperanzas. el presente es lo que queda ahora de lo que un día tuvo que ser. falsas esperanzas encerradas en una caja, lágrimas que corren en cartas que nunca escribirás y fotografías que no colgarás nunca en esa pared blanca. una pared blanca que poco a poco se está cayendo sobre ti. esta habitación te convierte cada vez más en una renacuaja que no sabe dónde meterse. nada de lágrimas que se sequen en la almohada que todavía huele a él. nada de gritos que se ahoguen tras los regalos que todavía presiden las estanterías. nada de insultos que no salgan. porque te mereces insultar, gritar, llorar y amar. o ser amada. te lo mereces porque lo diste todo, incluso cuando no tenías nada lo diste. sin pensar en el futuro ni en el pasado, quedándote en un presente que sabías que no debía ser pero por el que luchabas. y esto es lo peor. sabías desde un principio que esto no acabaría bien, que no debía ser, pero es que a veces eras tan testaruda que no querías aceptarlo. en realidad no creías en horóscopos ni descendentes ni libros de relaciones, pero sabías que eso explotaría. y explotó. explotó porque te cansaste de no ser tú.  y decidiste serlo y te diste cuenta que todo esto te estaba cortando las alas.

y nunca se es demasiado viejo como para aceptar que te corten las alas.

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