Volveré…

Muy a mi pesar estoy rodeada de mañanas que están a punto de amanecer y, en cambio, yo quiero quedarme en el atardecer de hoy. Porque ahora mismo no me apetece ese mañana que trae inherente esas despedidas que vuelven a dejar huecos que no quiero ni me veo capaz de rellenar.  No quiero rellenarlos con nuevos inicios, ni nuevas calles, ni nuevos restaurantes, ni nuevas rutinas y mucho menos con nuevas personas.

Ahora más que nunca estoy viva en este presente que no quiero que me vuelva a separar de esta ciudad y que me obligue a empezar de cero. Porque cero ya es demasiado para mí. Sí, yo, esa que pregonaba que quería irse a lugares de pronunciación imposible. Pero es que mi sueño de toda la vida lo estoy viviendo ahora, lo he estado viviendo estos seis años en esta ciudad. Mi sueño era vivir aquí y ahora, en este amanecer de un mañana metafórico pero más cercano de lo que quiero asumir, volveré a vaciar una habitación, volveré a esconder recuerdos en una caja y me volveré a largar.

Largarme. Quizá en realidad esta sea la historia de mi vida. Largarme pero siempre por propia voluntad. Y supongo que esto es lo que me saca de mis casillas. Nunca he tenido la obligación de despedirme y empezar en otro lugar, pero siempre he terminado haciéndolo. Quizá sea mi naturaleza, quizá en realidad sea incapaz de amarrarme a un lugar y sea como aquel velero que se dejó el ancla y las cuerdas en el puerto adrede para obligarse a partir.

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