2013, todo lo que puede caber en una vida

Quería despedirme por todo lo alto, al estilo americano con fuegos artificiales, muchedumbre de palabras y cohetes. Pero como siempre me he quedado en intentos; las palabras se resguardan en este lugar que no roza ni por atisbo la equidistancia entre el querer y el no querer. Una distancia que, la mayoría de veces, se me antoja enorme cuando el decir no logra asomarse y me quedo con un simple silbido que no consigue disimular este silencio que nos incomoda ya. Pero al final, y como cada año, me quito estas legañas, desperezo los dedos que hace tiempo que sólo escriben sinsentidos que no llegan a nadie e intento ordenar, u ordenarme, esas cosas raras a las que llamamos sentimientos, y experiencias, y vivencias, y amoríos, y amistades, y todo lo que pueda caber en una vida, que asusta demasiado porque es tanto, pero es tan poco a la vez, bien lo sabemos tú y yo, nosotros y vosotros, y ellos, que aquí muchos sabemos y más callamos.

Podría empezar diciendo(os) te quiero, más que nada para decirlo al menos una vez al año, que ya dicen que no hace daño, aunque a veces parece que a mí sí. Podría acordarme de noches de agosto y septiembre llorando, o diluviando, que en ese caso llegarían a ser lo mismo, con despedidas que se alargaron más de lo que quisimos y reencuentros en Bruselas que no duraron ni una milésima parte de lo que soñamos. Recordaría un verano por todo lo alto. De festivales y festivalas, de nosotras, un pequeño San Francisco en nuestro centro y en el de Barcelona. En nuestro corazón. Porque hemos sido nosotras, con todos nuestros mases y sin ningún menos, y sorprende (o ya no) a la par que entristece. Pero alegra más porque las sonrisas siempre han ido más caras en el mercado de la vida.

Snapshot_20131204_46

Y continuaría diciendo que ha sido ya un cuarto de vida entre dos vidas que no llegarán a alcanzarse nunca, y no sé ni si quiero que sea que no o que sí, o un quizás. Que ya soy casi sinóloga, y currante a jornada casicompleta, y hablo chino, y preparo sushi, y bebo vino y voll damms, y pienso en ponies aunque otras veces leo poesía y otras tantas me dejo cocinar, y tengo a ratos el pelo liso, y algo en la nariz que antes no tenía, y veo teatro en la calle, y os miro y disfruto de abrazos, y de un mantel rojo con topos blancos que a veces es mantel y otras tantas le da por ser vestido. Y disfruto también de conciertos a los que puedo ir y a los que no, disfruto de You and I, de viajes ficticios que hacemos desde el sofá en mitad de la naturaleza, de pardals que dejo que se aposenten en mi vida, al igual que de pomes que dejo que me mimen y me sonrían con los ojos y con el alma, y como fuet y nutella y muchos helados y sandía, pero más chino de Ali Bei contigo, y con ellos, y con él, y con ella y sin nadie y conmigo.

Y bailo, porque bailo a lo loco cuando sólo me mira el mapamundi de mi habitación en el que está marcado Pequín con un fluorescente que no pinta, y en el mapa de Barcelona he marcado Gràcia, nuestro pequeño San Francisco, y también Llacuna, y Ciutadella y alguna vez Sant Martí. Y también soy a veces una teletienda, y otras veces me da por culturalizarme en museos, e ir de despedida de soltera donde yo soy la soltera que se casa sin tener pareja, y otras me evado por Cadaqués o en el turó de la Rovira, que ya sabéis que a mí los skylines me dejan sin respiración y con ganas de lanzarme a por todas. Y a veces me dejo llevar por el consumismo y quisiera que H&M se convirtiese en mi doble armario de esta habitación con cama de matrimonio que siempre está iluminada y en la que hay alguna que otra cosa interesante colgada.

Y lo mejor es que en el 2013 me río. Me dan igual ya estos dientes separados, las patas de gallo y mis 3 tipos de risa, mis momentos de locura en los que no soy yo, o en realidad soy la más yo. Me dan igual porque he sido y soy feliz. Porque un customiza a Antònia me ha sacado demasiadas carcajadas, al igual que un untouchable Games of Thrones, una telecogresca muy imperfecta, un pollito pío, un ain’t nobody got time for that y un compartir todo esto con cada uno de vosotros.

Os confesaré con las palabras muy claras que tengo algo de miedo a este 2014, no voy a esconderme. Porque 2014 vuelve a ser el futuro, y estoy algo harta de que mi cabeza piense siempre en mañanas y demasiadas pocas veces en “hoyes”. Y que creo que renunciaré a más de lo que ahora hace un año podría haber llegado a pensar, y esto me desborda algunas veces. Pero aquí estamos, y somos, y seguimos, y volamos, y soñamos, y queremos de vez en cuando, y otras tantas no tanto.

Y así de repente sin más, o con todo el más del mundo, volvemos a estar aquí y todo vendrá, a su debido tiempo, pero todo vendrá (y se irá como este 2013 al que le pongo un excelente como la vida misma, y los abrazos, y los besos, y las palabras).

¡Feliz 2014!

DSCN2115

Anuncios