2014

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Y pasan los años y con ellos la vida. Y también las palabras no dichas, llenas de condicionales marcando un futuro provisional, que lastiman más de lo que quisiéramos. Y pasan los años y un día más, un mes más, un momento más, repaso cada uno de los rincones por los que han pasado mis manos estos 365 días y me faltan superficies y me sobran aristas. Y echo de menos líneas entre más allás y más aquíes para saber en qué campo jugar, a qué reglas atenerme y qué abrazos no dar. Y es que ha habido amores que han matado y muertes que nos han diseccionado el alma a más rabiar, hasta dejarnos desdentadas, desalmadas y enfurecidas. Hasta llevarse la cordura y las palabras al país de los molinos de viento.

Pero empecemos por donde se debería empezar, por los principios cojeando, las miradas temblorosas y los abrazos trepidantes. Empecemos por el abandono de un trabajo, las despedidas con lágrimas, las despedidas con besos y las despedidas con nutella y nata. Empecemos por una fecha: 17 de febrero. Empecemos por Bon Iver, por China y por miedo, mucho miedo. Empecemos por frío, por soledad, por incomprensión, por añoranza, por querer, por melancolía y por estupidez.

Continuemos con China, con Macao y Hong Kong, con superación, con constancia, con estudios. Continuemos con HSK, con skypes envueltos de diferencia horaria, con amistades internacionales. Continuemos por continuar, por rememorar aquellos días asiáticos, con jiazos y baozis hasta rebentar, con helados y caracteres, con bicicletas y abrazos. Pero aliñémoslo con más nostalgia, con más querer, con más lágrimas, con más miedo. Y prosigamos con sures: sur de China, sur de Asia y sur de España. Prosigamos con reencuentros agridulces, con reencuentros de película, con reencuentros gastronómicos y con reencuentros familiares.

Prosigamos por proseguir, porque 365 días son menos de lo que he vivido y de lo que he ganado. Prosigamos y hablemos de Mallorca, de Tárrega, de Almería, de Barcelona, de Granada, de Alicante y de más Barcelona. Insistamos en noches sin noche, en Casa Asia, en cines por ir, Ovellas Negras, Sabinas y sofás rojos con chocolates y confianza por doquier. Prosigamos con Festes de la Merçè y gatos, palabras que forman poemarios, Le Standard y baños inundados.

Y terminemos, acabemos, finalicemos y consumemos el año de más lágrimas, más añoranza y más miedo de mis últimos 25 años. Concluyamos sintiéndonos orgullosos, por haber crecido, por habernos descubierto, por habernos aguantado, por habernos querido, por habernos abrazado, por habernos ayudado. Concluyamos con este año gritando “yiha” cuando más ganas de chillar tengamos, y aferrémonos a las manos que quieran ayudarnos y a las que miramos sin ver, a las lenguas que hablan como nosotros y a las que oímos sin escuchar, y a los ojos que nos esperan con avidez y a los que observamos sin cuestionar. Aferrémonos a ellos y empecemos a llenar nuestras vidas de pardales y de compañeros de piso que compartan tus momentos más íntimos con aplausos desvirtualizados. Aferrémonos a ellos y vivamos este 2015 con todas las fuerzas que una vida se merece. Que esta vida es la nuestra y está hecha para compartirla.IMG_4160

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